Los boleros que dijeron “amor” cuando no se podía decir “gay”

América Latina aprendió a llorar con boleros que no siempre decían a quién amaban. Este género musical, que nació hace más de 140 años en Santiago de Cuba, lo cantamos en casas familiares, cines, bares y serenatas. En este Mes del Orgullo LGBTIQ+ 2026, volvemos a escucharlos para descubrir sus historias menos contadas.

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Alejo Flórez, gestor cultural y melómano conocido como ‘El Tremendo DJ’, encontró una forma de convertir la escucha en encuentro. Durante el confinamiento por el Covid-19 empezó a hacer sesiones por Zoom en las que el bolero, entre otros ritmos, servían para conversar, acompañarse y festejar. El camino hacia los boleros queer, sin embargo, venía de otras preguntas.

     Para El Tremendo DJ la música no termina en el disfrute, también importa quién la escribió, quién la cantó, qué se sabía de esa persona, qué no podía decirse en su época y qué escucharon allí quienes necesitaban reconocerse sin explicarlo todo. La palabra queer le permite nombrar esas capas sin reducirlas a una sola identidad. En este texto, y para las investigaciones de El Tremendo DJ, sirve para hablar de canciones atravesadas por deseos, biografías e interpretaciones que se salían de la norma heterosexual de su época.

A veces la pista está en quien compuso. A veces, en quien canta. A veces, en una letra que evita decir si ese amor tiene cuerpo de hombre o de mujer. A veces, en la comunidad que toma una canción y la convierte en suya porque reconoce allí algo de su propia historia. Con el bolero ocurre algo más tenue, pues muchas veces esa apropiación no fue estridentea. Ocurrió en la sala, en el bar, en la noche, en la voz que repetía una letra y entendía algo que no necesitaba explicar.

Algunos boleros queer

El Tremendo DJ, propone una escucha atenta, por ejemplo a las tácticas lingüísticas de Frank Domínguez. Según Manuel Román , Domínguez era reconocido como un gay “discreto”. Este reconocimiento llevó a que muchas de sus canciones fueran tildadas de atrevidas y vetadas por su contenido, obligando a filtrar su deseo mediante un lenguaje codificado. Su mención a un ‘mundo raro’ en el bolero ‘Tú me acostumbraste’ habla de un lugar afectivo que existía fuera de la norma, y que solo podía nombrarse sin riesgo bajo términos de discreción forzada.

Sutil llegaste a mí
Como la tentación
Llenando de inquietud
Mi corazón

Yo no comprendía
Cómo se quería
En tu mundo raro
Y por ti aprendí

Fragmento ‘Tú me acostumbraste’, de Frank Domínguez y Santo Morales.

Con Bola de Nieve . Ignacio Jacinto Villa era gay en una Cuba revolucionaria que perseguía y “reeducaba” a los hombres que se salían de la norma sexual. A diferencia de otros cantantes masculinos que cambiaban el género de las letras para ajustarlas a un marco heterosexual, él se tomó la licencia de mantenerlas intactas. Ensu versión de “La flor de la canela”: en lugar de feminizar el relato para cumplir con la costumbre de la época, Bola mantuvo el llamado a un “limeño” y a un “moreno”.

Déjame que te cuente limeño
Ay, deja que te diga moreno mi pensamiento
A ver si así despiertas del sueño
Del sueño que adormece moreno tu sentimiento
Aspira de la lisura que da la flor de canela

Fragmento de “La flor de la canela”, compuesta por Chabuca Grande e interpretada por Bola de Nieve.

Igual ocurre con Chavela Vargas en “Macorina”, una canción con carga erótica evidente en la que una voz le pide a Macorina que ponga la mano sobre su cuerpo. En la voz de Chavela, una mujer lesbiana que hizo pública su identidad en la adultez, la canción no queda como coquetería folclórica, sino que se vuelve una mujer cantándole deseo a otra mujer.

Tus senos carne de anón
Tu boca una bendición
De guanábana madura
Y era tu fina cintura
La misma de aquel danzón

‘Macorina’, canción de Antonio Bribiesca y Chavela Vargas

¿Por qué hablar de boleros queer hoy?

El investigador Daniel Party ha mostrado que muchos boleros del repertorio de Lucho Gatica no nombraban de manera explícita a una mujer amada. Hablaban  de un “tú”, de un “nosotros”, de una relación que no siempre fijaba el sexo de sus protagonistas. Esa ambigüedad deja que ciertas canciones sean escuchadas también por públicos homosexuales como algo propio. Porque la canción deja un espacio donde otros afectos podían entrar.

Desde la historia del arte, Erwin Panofsky decía que una obra condensa algo de la actitud de la época que la produce: sus creencias, sus jerarquías, sus formas de mirar. Si aplicamos esa idea al bolero, estas canciones dejan de ser solo piezas románticas. También guardan la moral pública de su tiempo, las fronteras de lo decible, las formas aceptadas del amor y los silencios que rodeaban a quienes no podían nombrarse con libertad.

Cinco boleros para escuchar en clave queer

  1. “Sin ti”, de Pepe Guízar, popularizada por Los Panchos
    Los Panchos fueron uno de los grandes tríos románticos del bolero latinoamericano. Nacieron en Nueva York en 1944, integrados por los mexicanos Alfredo Gil y Chucho Navarro y el puertorriqueño Hernando Avilés. “Sin ti”, escrita por el compositor mexicano Pepe Guízar, fue grabada por el trío a finales de los años cuarenta y se volvió uno de esos boleros que muchas generaciones cantaron como si hablaran de cualquier amor perdido. El Tremendo DJ recuerda, sin embargo, otra historia: Guízar habría compuesto la canción para un novio militar que conoció en Guadalajara y que luego tuvo que trasladarse a Monterrey.
  1. “El vicio”, de Gabriel Ruiz
    Gabriel Ruiz fue un compositor y pianista mexicano nacido en Guadalajara, conocido como “El Melodista de América”. Su obra circuló ampliamente por el repertorio romántico latinoamericano. “El vicio” puede escucharse como un bolero sobre el deseo que domina, el regreso inevitable y la imposibilidad de cortar un vínculo. La lectura queer se amplía al mirar la figura de Ruiz y el ambiente artístico en el que se movía: círculos de compositores, intérpretes, poetas y bohemia donde ciertas formas de deseo podían existir.
  1. “Fichas negras”, de Johnny Rodríguez
    Johnny Rodríguez fue un cantante y compositor puertorriqueño. Su mayor éxito fue “Fichas negras”, pero su importancia para esta lectura no está solo en la canción. También está en el mundo que habitó y ayudó a crear. Vivió entre Puerto Rico y Nueva York, trabajó en clubes nocturnos hispanos y, en la década de 1960, abrió en San Juan un club llamado “El Cotorrito”. Ese espacio fue reconocido como uno de los primeros escenarios serios para el travestismo en la isla. Por eso “Fichas negras” permite mirar el bolero desde la noche caribeña, el espectáculo, los escenarios y los públicos donde también circularon formas diversas de género, deseo y presencia.
  1. “No niegues que me quisiste”, en la voz de Bola de Nieve
    En este caso, la lectura queer pasa por la interpretación y el intérprete: la voz, la presencia escénica, la biografía y la manera de habitar canciones amorosas que podían adquirir nuevas direcciones en su cuerpo y en su forma de cantar. “No niegues que me quisiste” permite escuchar esa ambigüedad. El título ya contiene una escena poderosa: alguien le pide a otra persona que no borre un amor vivido. En la voz de Bola de Nieve, esa súplica amorosa puede abrirse hacia otros sentidos, sobre todo cuando se escucha junto a la historia de un artista que convirtió la interpretación en una forma de decir mucho más de lo que la letra enunciaba.
  1. Playlist de “Boleros queer
    Para seguir explorando el universo de los boleros queer, el Banco de la República de Colombia cuenta con esta lista de reproducción, curada por Banrepcultural Música a partir de la investigación y las sesiones de escucha de Alejo Flórez, El Tremendo DJ. Allí aparecen estos boleros y muchos más para seguir descubriendo, en este Mes del Orgullo 2026, las capas menos contadas de una música que América Latina creyó conocer de memoria.

https://open.spotify.com/playlist/4Za7TvwyM8jIhKQfLwZLlU

Próxima sesión de Tremendos boleros queer

La próxima edición de Infierno Fest tendrá lugar el 11 y 12 de julio de 2026 en Micelio de Fuego (calle 63A #17-17, Bogotá D.C.). Allí, El Tremendo DJ (@eltremendo_dj) compartirá en el primer día del festival a las 4:00 p.m. una sesión de escucha dedicada a estos boleros. Serán canciones para volver sobre la historia afectiva de América Latina, enorgullecer nuestras memorias queer y escuchar aquello que durante mucho tiempo no siempre pudo contarse en voz alta.

*David Escobar De Lavalle es escritor, magíster en escrituras creativas de la Universidad Nacional de Colombia y autor de la novela Nadamos en el mismo mar. Es también gestor cultural e integrante activo del colectivo CortoCircuito.

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